sábado, 25 de junio de 2016

Elinâ: SEGUNDA RESEÑA EN AMAZON



Segunda reseña de la novela Elinâ, Vol. 2 de la saga Los Señores del Edén, en la plataforma de Internet Amazon.






Sobre el autor:
Miguel Costa nació en Murcia (España) en 1975. Es amante de la Historia y desde muy joven aficionado a la lectura, sobre todo a la literatura fantástica, de terror y policíaca. Es seguidor empedernido de escritores como Stephen King, R.A. Salvatore, J.R.R. Tolkien o Edgar Allan Poe, entre otros.
Es autor de la novela de fantasía épica Valesïa, perteneciente a la saga Los Señores del Edén, su primera obra publicada; Senderos Oscuros, un libro de versos considerado un Apéndice de Valesïa; y El Pasaje del Diablo, un libro compuesto por diez relatos cortos de terror. Elinâ es la segunda entrega de la saga Los Señores del Edén.


Sinopsis del libro:
Veinte años después de la apocalíptica Guerra de las Espadas, una nueva amenaza ensombrece los reinos del mundo de Tierra Leyenda.
Esta vez, Elinâ, la hermosa bruja del Reino Oscuro bendecida por los mismísimos Señores del Edén, seguidora de la diosa Edïona, la Señora de la Tierra, se sumergirá en una auténtica aventura épica junto con su protector el lobo negro Cannean y los mejores guerreros y magos designados por el poderoso Guardián del Cosmos Tag.
Los Elegidos deberán recuperar la Bola Orbe, una bola de cristal de poder infinito, y evitar que el Enemigo la transporte al Averno. Si no consiguen su objetivo, no solo Tierra Leyenda estará en peligro, sino muchísimos mundos del multiuniverso que giran paralelos en tiempos y épocas diferentes.
La novela Elinâ está inspirada en la canción Tierras de Leyenda de la banda española de música rock Tierra Santa.


Información del libro:
    Miguel Costa

    martes, 21 de junio de 2016

    Jim Morrison: POEMAS OCULTOS


    Poemas Ocultos es un libro de poemas de Jim Morrison, poeta y cantante de la banda de música norteamericana The Doors.


    SINOPSIS:

    La selección de poemas de Jim Morrison que se ofrece en esta edición ha sido encontrada más que buscada. En ella se incluyen poemas leídos personalmente por ese moderno juglar ambulante, que fueron grabados en su momento, junto con textos y apuntes escritos en libretas y cuadernos, en hojas sueltas y diarios, que su autor dispersó como una siembra cósmica hecha al descuido en los puertos de su breve pero alucinado viaje por este incomprensible mundo (Espa-Ebook).



    XXIV
    Pausadamente se agitan,
    pausadamente se levantan.
    Los muertos son recién nacidos
    que despiertan
    con miembros destrozados
    y almas húmedas.
    Suavemente suspiran,
    en extasiado asombro fúnebre.
    ¿Quién convocó a estos muertos a bailar?
    ¿Fue la mujer joven
    aprendiendo a tocar la “Canción del
    Fantasma” en su pequeño piano de cola?
    ¿Fueron los hijos de la soledad?
    ¿Fue el propio Dios-Espíritu,
    tartamudeando, gritando,
    conversando ciegamente?
    —Yo os llamé para
    ungir la tierra.
    Os llamé para anunciar
    la tristeza que cae como
    piel quemada.
    Os llamé para desearos
    que os vaya bien, para que os deleitéis en
    vosotros mismos como un nuevo monstruo,
    y ahora os llamo
    para rezar.

    Poemas Ocultos
    Jim Morrison

    miércoles, 15 de junio de 2016

    Elinâ: RESEÑA DE LA NOVELA ELINÂ PUBLICADA POR EL ESCRITOR JOSE BAENA CASTEL



    Reseña de la novela de fantasía épica Elinâ, Vol. 2 de la saga Los Señores del Edén, publicada por el escritor de género de ficción José Baena Castel, autor de libros como Las Crónicas de Érdwill 1 (La Espada Sagrada) y Tierras de Gyadomea 1 (Las Tierras del Nuevo Mundo), entre otros:


    «Fecha de publicación: 1ª edición, 1 de diciembre de 2015
    Formato: 15.2 x 1,25 x 22.9 cm
    Encuadernación: Tapa blanda 
    Páginas: 224
    Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform
    Colección: Los Señores del Edén
    Volumen: 2
    Idioma: Español
    ISBN-10: 1519517084
    ISBN-13: 978-1519517081
    Género: Fantasía épica



    SINOPSIS

    Veinte años después de la apocalíptica Guerra de las Espadas, una nueva amenaza ensombrece los reinos del mundo de Tierra Leyenda.
    Esta vez, Elinâ, la hermosa bruja del Reino Oscuro bendecida por los mismísimos Señores del Edén, seguidora de la diosa Edïona, la Señora de la Tierra, se sumergirá en una auténtica aventura épica junto con su protector el lobo negro Cannean y los mejores guerreros y magos designados por el poderoso Guardián del Cosmos Tag.
    Los Elegidos deberán recuperar la Bola Orbe, una bola de cristal de poder infinito, y evitar que el Enemigo la transporte al Averno. Si no consiguen su objetivo, no solo Tierra Leyenda estará en peligro, sino muchísimos mundos del multiuniverso que giran paralelos en tiempos y épocas diferentes.
    La novela Elinâ está inspirada en la canción Tierras de Leyenda de la banda española de música rock Tierra Santa.
    Segunda novela de la trilogía Los Señores del Edén.


    SOBRE EL AUTOR


    M.A. Costa nació en Murcia (España) en 1975. Es amante de la Historia y desde muy joven aficionado a la lectura, sobretodo a la literatura fantástica, de terror y policíaca. Es seguidor empedernido de escritores como Stephen King, R.A. Salvatore, J.R.R. Tolkien o Edgar Allan Poe, entre otros. Valesïa, perteneciente a la saga Los Señores del Edén, su primera obra publicada; Senderos Oscuros, un libro de versos considerado un Apéndice de Valesïa; y El Pasaje del Diablo, un libro compuesto por diez relatos de terror. Elinâ es la segunda entrega de la saga Los Señores del Edén.


    RESEÑA

    Primeras impresiones: Los Señores del Edén 2. Elinâ es una novela de fantasía épica con un mundo muy elaborado.
    A pesar de ser una continuación, creo que tranquilamente se puede leer sin haber leído la primera, pero si se lee antes, mucho mejor para comprender personajes y situaciones.

    Cubierta: 7,5. La imagen es la de la protagonista del libro, Elinâ. Me hubiese gustado que saliese de cuerpo entero. Además, aunque no está mal, para una novela prefiero una ilustración que no sea de estilo manga. Éste lo dejaría para las cubiertas de comics. En cuanto al diseño de cubierta, me encantan el formato de las letras, los colores, y como están situadas. Otra cosa que me gusta es que mantiene mucha coherencia con la cubierta del primer libro. En ambas salen la protagonista del libro y el diseño es similar, eso queda genial para el que llegue a comprar todos los libros de la saga en papel, porque el conjunto se ve muy bonito y con mucha sintonía.

    Historia: 6,5. Para mi este ha sido quizás uno de los puntos más flojos del libro. El argumento no tenía mucha chicha de la que echar mano. Tampoco me llamaba mucho. Y era muy lineal y previsible. El del primer libro me llegó a enganchar más que éste. Además me faltó acción y más aventura en él.

    Personajes: 8,5. Me gustan mucho todos, principales y secundarios. En el primer libro dije que Elinâ la protagonista de éste era mi preferida, pero ahora me doy cuentas que no, he echado mucho en falta a Valesïa. La gran diversidad es maravillosa y juega al mismo tiempo a favor y en contra, pues es difícil quedarse con tantos personajes, y más con los nombres que tienen, tan difíciles de memorizar; pero tan reales y creíbles en un mundo como el que muestra la saga. Sin embargo, si fuesen más fáciles de pronunciar no sonarían propios de esas razas.

    Mundo: 9,5. El autor ha creado un mundo maravilloso. Las razas es lo que más me gusta de él, después las criaturas, los dioses, las ordenes, la magia... son muy novedosos y originales. Respecto al primero he echado un poquitin en falta más descripciones de lugares y arquitectura. Otro aspecto que me gustaría que desarrollara más en el tercero es la cultura e historia de las diferentes razas.

    Desarrollo: 7. El ritmo ha sido bueno aunque mejorable. La ausencia casi de giros ha provocado una lectura que enganchase lo suficiente. Las partes inicio, desarrollo y desenlace estaban claramente diferenciadas. Me ha faltado un final más contundente, y lleno de emoción. Me pareció un poco flojo.

    Narración: 8. Su prosa es sencilla, sin complicaciones, resulta muy fácil de leer y entender. Va al grano. Sin embargo su vocabulario es amplio y apropiado. Y sigo pensando que su forma de narrar vale para todo tipo de edades y lectores.

    Maquetación: 8. Es la normal. No tiene pequeños detalles dibujados en los inicios de capítulos o  en las páginas, ni ilustraciones a lo largo del libro. Un aporte que he agradecido mucho es la lista aclaratoria de personajes y razas que viene al final del libro. He echado en falta algún mapa que viene muy bien en esta clase de libros de fantasía épica.

    Edición: 7,5. El único pero es que vi unas cuatro erratas en palabras, por lo demás, muy bien.

    Originalidad: 9,5. Es muy grande en cuanto a su mundo, no tanto en cuanto a su historia. 

    Adicción: 8. Es una saga que engancha mucho al lector, quizás el argumento y la falta de acción y giros en este segundo hace que baje la nota un poco en este apartado, pero seguro que es porque antes de la tempestad que debe llegar con el tercero y último, tiene que estar la calma de este segundo.

    Punto flojo: La historia sobretodo, y el desarrollo, y un poco la cantidad de personajes, y sus complicados nombres, que a pesar de ello sigo diciendo que son necesarios y muy chulos. Me encantan, pero es difícil quedarse con ellos, y más si son muchos.

    Punto fuerte: Como en el primero, el maravilloso y fantástico mundo, lleno de razas  y criaturas chulísimas.

    Conclusión: Una novela de fantasía épica con un mundo muy complejo, original, y fantástico, que a pesar de ser la continuación de la primera parte de una trilogía se puede leer sin haber leído la anterior. Dentro de la trilogía creo que es un libro más de transcisión, entre la primera y la segunda parte, que nos ayuda a comprender mejor la historia de la saga en su totalidad.


    Nota: 8.


    Enlaces de compra en Amazon:

    -En papel: 

    https://www.amazon.es/Elin%C3%A2-Los-Se%C3%B1ores-del-Ed%C3%A9n/dp/1519517084/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1465755475&sr=8-1&keywords=Elin%C3%A2

    -En Kindle:

    https://www.amazon.es/Elin-Los-Se-ores-del-Ed-n-ebook/dp/B018VL3R3G/ref=tmm_kin_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=1465755475&sr=8-1



    Enlace a sus webs:

    Los Señores del Edén

    http://miguelcostatovar.wix.com/miguelcostatovar»




    Para acceder a la reseña en el blog del autor haz clic aquí.




    Muchas gracias José Baena Castel

    miércoles, 8 de junio de 2016

    Elinâ: RESEÑA DE LA NOVELA ELINÂ PUBLICADA EN EL BLOG DE LITERATURA 'MI BLOG DE LIBROS'


    Mi blog de libros

    Reseña de la novela de fantasía épica Elinâ, Vol. 2 de la saga Los Señores del Edén, publicada en el blog de literatura 'Mi Blog de Libros':

                «Elinâ es una novela de fantasía épica escrita por Miguel Costa, que conforma parte de la trilogía Los señores del edén. Más precisamente es el segundo tomo de esta historia.

                Realmente creí que eso iba a ser un impedimento a la hora de realizar la lectura, ya que no leí el primer libro. Pero la verdad es que se puede leer perfectamente. Por lo que pude ver investigando un poquito, si bien ocurre todo en el mismo universo creado por el autor y mantienen una relación, Elinâ se puede leer perfectamente sin haber leído el primer tomo de la saga.

                La historia nos va a transportar a un mundo mágico donde prevalecen los dioses y seres divinos. Allí tendremos que acompañar a nuestra protagonista Elinâ a través de una gran aventura de la cual depende no solo su destino, sino el de todos.

                Mi opinión acerca de Elinâ y la saga Los señores del edén.
    En general, me gustó. Disfruté de su lectura y me ha dejado con algunas inquietudes que me van a llevar a leer el primer libro y probablemente los que también salgan luego.

                Al principio puede resultar algo abrumador la cantidad de nombres con que nos encontramos. En el prólogo más precisamente. Creo que si bien es una parte fundamental para comprender el origen del universo fantástico en el que nos vamos a sumergir y su estado actual, se podría haber ahorrado en algunos nombres que nunca más aparecerán.

                Lo que me pareció interesante, es el cambio que se da con la protagonista al inicio del libro. No muchas veces suceden cosas así, y generalmente cuando ocurren, son al revés. No quiero entrar en muchos detalles para no largarles un pequeño spoiler, pero en las primeras páginas ya se darán cuenta de que estoy hablando.

                Algo que también me gustó es la presencia de tantos dioses y seres divinos. La verdad es que ese tipo de fantasía no es de las que leo habitualmente, por lo que el cambio de estilo me pareció agradable.

                Si te gustan las historias de aventura y fantasía, seguramente vas a disfrutar de esta historia, aunque para no perderte ningún posible detalle, te recomiendo comenzar por el primer tomo de Los señores del edén.»

    Datos de la reseña


    Libro/saga:
    Elinâ - Los señores del edén
    Puntaje:


                

    Para acceder a la reseña en el blog haz clic aquí.



    Muchas gracias Kevin

    jueves, 2 de junio de 2016

    Valesïa: RESEÑA DE LA NOVELA VALESÏA PUBLICADA POR EL ESCRITOR JOSE FRANCISCO SASTRE GARCIA




    Reseña de la novela de fantasía épica Valesïa, Vol. 1 de la saga Los Señores del Edén, publicada por el escritor de género de ficción José Francisco Sastre García, autor de novelas como Demonios de Venganza, Vientos de Guerra (1), Vientos de Guerra (2) y Tempestades, pertenecientes a la saga de Calet-Ornay, y Semillas de Cthulhu, entre otras:

                «En esta ocasión nos encontramos ante un escritor dedicado a la fantasía. En su obra Valësia, Los Señores del Edén, podemos descubrir un estilo ligero, fácil de leer, sin apenas complicaciones que puedan volverlo farragoso, con una historia bien ajustada, coherente, y unos personajes muy bien acabados, realistas, que dan a todo el conjunto una composición completa y adecuada, en la que el ritmo, perfectamente llevado, se mantiene de manera proporcionada y sin saltos excesivos.

                De sus múltiples lecturas surgen como frutos a lo largo de esta novela referencias a autores de la talla de Lovecraft, que consiguen que el mundo que ha creado adquiera tintes específicos, una carta de naturaleza propia con un sello personal, en los que la oscuridad tiene también su propio marchamo de presentación.

                Con Miguel Costa nos internamos en un mundo de fantasía que, sin duda alguna, engancha al lector y lo va guiando a través de paisajes cribados de criaturas clásicas y de pesadillas sin cuento, obsequiándonos con una trama que hará las delicias de todos aquellos que disfruten de sus aventuras.

                Si desean conocer mejor a este escritor, prueben a visitarlo:




    Para acceder a la reseña en el blog del autor haz clic aquí.



    Muchas gracias José Francisco Sastre García

    miércoles, 25 de mayo de 2016

    Gustavo Adolfo Bécquer: LA CUEVA DE LA MORA


    Relato de Gustavo Adolfo Bécquer, poeta y narrador español perteneciente al Romanticismo.


    I

    Frente al establecimiento de baños de Fitero, y sobre unas rocas cortadas a pico, a cuyos pies corre el río Alhama, se ven todavía los restos abandonados de un castillo árabe, célebre en los fastos gloriosos de la Reconquista, por haber sido teatro de grandes y memorables hazañas, así por parte de los que le defendieron, como los que valerosamente clavaron sobre sus almenas el estandarte de la cruz.

    De los muros no quedan más que algunos ruinosos vestigios; las piedras de la atalaya han caído unas sobre otras al foso y lo han cegado por completo; en el patio de armas crecen zarzales y matas de jaramago; por todas partes adonde se vuelven los ojos no se ven más que arcos rotos, sillares oscuros y carcomidos: aquí un lienzo de barbacana, entre cuyas hendiduras nace la hiedra; allí un torreón, que aún se tiene en pie como por milagro; más allá los postes de argamasa, con las anillas de hierro que sostenían el puente colgante.

    Durante mi estancia en los baños, ya por hacer ejercicio que, según me decían, era conveniente al estado de mi salud, ya arrastrado por la curiosidad, todas las tardes tomaba entre aquellos vericuetos el camino que conduce a las ruinas de la fortaleza árabe, y allí me pasaba las horas y las horas escarbando el suelo por ver si encontraba algunas armas, dando golpes en los muros para observar si estaban huecos y sorprender el escondrijo de un tesoro, y metiéndome por todos los rincones con la idea de encontrar la entrada de algunos de esos subterráneos que es fama existen en todos los castillos de los moros.

    Mis diligentes pesquisas fueron por demás infructuosas.

    Sin embargo, una tarde en que, ya desesperanzado de hallar algo nuevo y curioso en lo alto de la roca sobre que se asienta el castillo, renuncié a subir a ella y limité mi paseo a las orillas del río que corre a sus pies, andando, andando a lo largo de la ribera, vi una especie de boquerón abierto en la peña viva y medio oculto por frondosos y espesísimos matorrales. No sin mi poquito de temor separé el ramaje que cubría la entrada de aquello que me pareció cueva formada por la Naturaleza y que después que anduve algunos pasos vi era un subterráneo abierto a pico. No pudiendo penetrar hasta el fondo, que se perdía entre las sombras, me limité a observar cuidadosamente las particularidades de la bóveda y del piso, que me pareció que se elevaba formando como unos grandes peldaños en dirección a la altura en que se halla el castillo de que ya he hecho mención, y en cuyas ruinas recordé entonces haber visto una poterna cegada. Sin duda había descubierto uno de esos caminos secretos tan comunes en las obras militares de aquella época, el cual debió de servir para hacer salidas falsas o coger durante el sitio, el agua del río que corre allí inmediato.

    Para cerciorarme de la verdad que pudiera haber en mis inducciones, después que salí de la cueva por donde mismo había entrado, trabé conversación con un trabajador que andaba podando unas viñas en aquellos vericuetos, y al cual me acerqué so pretexto de pedirle lumbre para encender un cigarrillo.

    Hablamos de varias cosas indiferentes; de las propiedades medicinales de las aguas de Fitero, de la cosecha pasada y la por venir, de las mujeres de Navarra y el cultivo de las viñas; hablamos, en fin, de todo lo que al buen hombre se le ocurrió, primero que de la cueva, objeto de mi curiosidad.

    Cuando, por último, la conversación recayó sobre este punto, le pregunté si sabía de alguien que hubiese penetrado en ella y visto su fondo.

    -¡Penetrar en la cueva de la mora! -me dijo como asombrado al oír mi pregunta-. ¿Quién había de atreverse? ¿No sabe usted que de esa sima sale todas las noches un ánima?

    -¡Un ánima! -exclamé yo sonriéndome-. ¿El ánima de quién?

    -El ánima de la hija de un alcaide moro que anda todavía penando por estos lugares, y se la ve todas las noches salir vestida de blanco de esa cueva, y llena en el río una jarrica de agua.

    Por la explicación de aquel buen hombre vine en conocimiento de que acerca del castillo árabe y del subterráneo que yo suponía en comunicación con él, había alguna historieta; y como yo soy muy amigo de oír todas estas tradiciones, especialmente de labios de la gente del pueblo; le supliqué me la refiriese, lo cual hizo, poco más o menos, en los mismos términos que yo a mi vez se la voy a referir a mis lectores.


    II

    Cuando el castillo del que ahora sólo restan algunas informes ruinas, se tenía aún por los reyes moros, y sus torres, de las que no ha quedado piedra sobre piedra, dominaban desde lo alto de la roca en que tienen asiento todo aquel fertilísimo valle que fecunda el río Alhama, ocurrió junto a la villa de Fitero una reñida batalla, en la cual cayó herido y prisionero de los árabes un famoso caballero cristiano, tan digno de renombre por su piedad como por su valentía.

    Conducido a la fortaleza y cargado de hierros por sus enemigos, estuvo algunos días en el fondo de un calabozo luchando entre la vida y la muerte hasta que, curado casi milagrosamente de sus heridas, sus deudos le rescataron a fuerza de oro.

    Volvió el cautivo a su hogar; volvió a estrechar entre sus brazos a los que le dieron el ser. Sus hermanos de armas y sus hombres de guerra se alborozaron al verle, creyendo la llegada de emprender nuevos combates; pero el alma del caballero se había llenado de una profunda melancolía, y ni el cariño paterno ni los esfuerzos de la amistad eran parte a disipar su extraña melancolía.

    Durante su cautiverio logró ver a la hija del alcaide moro, de cuya hermosura tenía noticias por la fama antes de conocerla; pero cuando la hubo conocido la encontró tan superior a la idea que de ella se había formado, que no pudo resistir a la seducción de sus encantos, y se enamoró perdidamente de un objeto para él imposible.

    Meses y meses pasó el caballero forjando los proyectos más atrevidos y absurdos: ora imaginaba un medio de romper las barreras que lo separaban de aquella mujer; ora hacía los mayores esfuerzos para olvidarla; ya se decidía por una cosa, ya se mostraba partidario de otra absolutamente opuesta, hasta que al fin un día reunió a sus hermanos y compañeros de armas, mandó llamar a sus hombres de guerra, y después de hacer con el mayor sigilo todos los aprestos necesarios, cayó de improviso sobre la fortaleza que guardaba a la hermosura, objeto de su insensato amor.

    Al partir a esta expedición, todos creyeron que sólo movía a su caudillo el afán de vengarse de cuanto le habían hecho sufrir aherrojándole en el fondo de sus calabozos; pero después de tomada la fortaleza, no se ocultó a ninguno la verdadera causa de aquella arrojada empresa, en que tantos buenos cristianos habían perecido para contribuir al logro de una pasión indigna.

    El caballero, embriagado en el amor que al fin logró encender en el pecho de la hermosísima mora, ni hacía caso de los consejos de sus amigos, ni paraba mientes en las murmuraciones y las quejas de sus soldados. Unos y otros clamaban por salir cuanto antes de aquellos muros, sobre los cuales era natural que habían de caer nuevamente los árabes, repuestos del pánico de la sorpresa.

    Y en efecto, sucedió así: el alcaide allegó gentes de los lugares comarcanos; y una mañana el vigía que estaba puesto en la atalaya de la torre bajó a anunciar a los enamorados amantes que por toda la sierra que desde aquellas rocas se descubre se veía bajar tal nublado de guerreros, que bien podía asegurarse que iba a caer sobre el castillo la morisma entera.

    La hija del alcaide se quedó al oírlo pálida como la muerte; el caballero pidió sus armas a grandes voces, y todo se puso en movimiento en la fortaleza. Los soldados salieron en tumulto de sus cuadras; los jefes comenzaron a dar órdenes; se bajaron los rastrillos; se levantó el puente colgante, y se coronaron de ballesteros las almenas.

    Algunas horas después comenzó el asalto.

    Al castillo con razón podía llamarse inexpugnable. Sólo por sorpresa, como se apoderaron de él los cristianos, era posible rendirlo. Resistieron, pues, sus defensores, una, dos y hasta diez embestidas.

    Los moros se limitaron, viendo la inutilidad de sus esfuerzos, a cercarlo estrechamente para hacer capitular a sus defensores por hambre.

    El hambre comenzó, en efecto, a hacer estragos horrorosos entre los cristianos; pero sabiendo que, una vez rendido el castillo, el precio de la vida de sus defensores era la cabeza de su jefe, ninguno quiso hacerle traición, y los mismos que habían reprobado su conducta, juraron perecer en su defensa.

    Los moros, impacientes: resolvieron dar un nuevo asalto al mediar la noche. La embestida fue rabiosa, la defensa desesperada y el choque horrible. Durante la pelea, el alcaide, partida la frente de un hachazo, cayó al foso desde lo alto del muro, al que había logrado subir con ayuda de una escala, al mismo tiempo que el caballero recibía un golpe mortal en la brecha de la barbacana, en donde unos y otros combatían cuerpo a cuerpo entre las sombras.

    Los cristianos comenzaron a cejar y a replegarse. En este punto la mora se inclinó sobre su amante que yacía en el suelo moribundo, y tomándole en sus brazos con unas fuerzas que hacían mayores la desesperación y la idea del peligro, lo arrastró hasta el patio de armas. Allí tocó a un resorte, y, por la boca qué dejó ver una piedra al levantarse como movida de un impulso sobrenatural, desapareció con su preciosa carga y comenzó a descender hasta llegar al fondo del subterráneo.


    III

    Cuando el caballero volvió en sí, tendió a su alrededor una mirada llena de extravío, y dijo: -¡Tengo sed! ¡Me Muero! ¡Me abraso!- Y en su delirio, precursor de la muerte, de sus labios secos, por los cuales silbaba la respiración al pasar, sólo se oían salir estas palabras angustiosa: -¡Tengo sed! ¡Me abraso! ¡Agua! ¡Agua!

    La mora sabía que aquel subterráneo tenía una salida al valle por donde corre el río. 
    El valle y todas las alturas que lo coronan estaban llenos de soldados moros, que una vez rendida la fortaleza buscaban en vano por todas partes al caballero y a su amada para saciar en ellos su sed de exterminio: sin embargo, no vaciló un instante, y tomando el casco del moribundo, se deslizó como una sombra por entre los matorrales que cubrían la boca de la cueva y bajó a la orilla del río.

    Ya había tomado el agua, ya iba a incorporarse para volver de nuevo al lado de su amante, cuando silbó una saeta y resonó un grito.

    Dos guerreros moros que velaban alrededor de la fortaleza habían disparado sus arcos en la dirección en que oyeron moverse las ramas.

    La mora, herida de muerte, logró, sin embargo, arrastrarse a la entrada del subterráneo y penetrar hasta el fondo, donde se encontraba el caballero. éste, al verla cubierta de sangre y próxima a morir, volvió en su corazón; y conociendo la enormidad del pecado que tan duramente expiaban; volvió los ojos al cielo, tomó el agua que su amante le ofrecía, y sin acercársela a los labios, preguntó a la mora: -¿Quieres ser cristiana? ¿Quieres morir en mi religión, y si me salvo salvarte conmigo? La mora, que había caído al suelo desvanecida con la falta de la sangre, hizo un movimiento imperceptible con la cabeza, sobre la cual derramó el caballero el agua bautismal, invocando el nombre del Todopoderoso.

    Al otro día, el soldado que disparó la saeta vio un rastro de sangre a la orilla del río, y siguiéndolo, entró en la cueva, donde encontró los cadáveres del caballero y su amada, que aún vienen por las noches a vagar por estos contornos.





    Gustavo Adolfo Bécquer

    viernes, 20 de mayo de 2016

    J.R.R. Tolkien: CANCIÓN DE LA DONCELLA NIMRODEL




    La canción de la doncella Nimrodel es una canción que canta el elfo Legolas y que cuenta la historia de la doncella Nimrodel, que vivía junto al arroyo que tenía el mismo nombre.

    Aparece en el capítulo 6 Lothlorien del Libro Primero 'La Comunidad del Anillo' de la inigualable trilogía del escritor J.R.R. Tolkien 'El Señor de los Anillos':


    Había en otro tiempo una doncella élfica,
    una estrella que brillaba en el día,
    de manto blanco recamado en oro
    y zapatos de plata gris.

    Tenía una estrella en la frente,
    una luz en los cabellos,
    como el sol en las ramas de oro
    de Lórien la bella.

    Los cabellos largos, los brazos blancos,
    libre y hermosa era Lórien,
    y en el viento corría levemente,
    como la hoja del tilo.

    Junto a los saltos de Nimrodel,
    cerca del agua clara y fresca,
    la voz caía como plata que cae
    en el agua brillante.

    Por dónde anda ahora, nadie sabe,
    a la luz del sol o entre los sombras,
    pues hace tiempo que Nimrodel
    se extravió en las montañas.

    Un barco elfo en el puerto gris,
    bajo el viento de la montaña,
    la esperó muchos días
    junto al mar tumultuoso.

    Un viento nocturno en el norte
    se levantó gritando,
    y llevó la nave desde las playas élficas
    sobre olas que iban y venían.

    Cuando asomó la pálida aurora
    las montañas grises se hundían
    más allá de las olas empenachadas
    de espuma enceguecedora.

    Amroth vio que la costa desaparecía
    debajo y más allá de la ola,
    y maldijo la nave pérfida que lo llevara
    lejos de Nimrodel.

    Había sido antaño un rey élfico,
    señor del valle y los árboles,
    cuando los brotes primaverales se doraban
    en Lothlórien la bella.

    Lo vieron saltar desde la borda,
    como flecha de un arco,
    y caer en el agua profunda,
    como una gaviota.

    El aire le movía los cabellos,
    y la espuma le brillaba alrededor,
    lo vieron de lejos hermoso y fuerte
    deslizándose como un cisne.

    Pero del Oeste no llegó una palabra,
    y en la Costa Citerior
    los elfos nunca tuvieron
    noticias de Amroth.


    J.R.R. Tolkien

     

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